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Acoso y responsabilidad de la empresa

Acoso y responsabilidad de la empresa

Acoso y responsabilidad de la empresa

 

 

Se trata en esta entrada un tema sin duda delicado, el del acoso laboral, a través de una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

 

 

El caso en particular se refiere a una trabajadora que tras mantener una breve relación sentimental con su superior jerárquico, presentó en diversas etapas diversos cuadros de ansiedad, con las consiguientes bajas laborales. Posteriormente, la trabajadora presentó demanda a la empresa en la que solicitaba la extinción de la relación laboral por existir una situación de acoso e intimidación física por parte de un compañero del centro de trabajo.

A raíz de esta demanda y a través de la responsable de la empresa en materia de acoso, se activa el protocolo de acoso del que dispone la empresa y que obra en poder de todos los trabajadores. Por medio de éste puede denunciarse cualquier situación que pueda tener esa consideración, disponiendo incluso de una intranet que permite a los trabajadores denunciar incluso de forma anónima. La empresa intentó un acto de conciliación que no surtió efecto. En ningún momento la trabajadora comunicó la situación para activar dicho protocolo. Dictada sentencia, ésta fue absolutoria para la empresa.

Recurrida la misma por la trabajadora ante el TSJ de Cataluña, la Sala de lo Social confirmó la inexistencia de dicho acoso, en dos vertientes: por un lado la falta de comunicación de la demandante a pesar de las facilidades fijadas por la empresa para denunciar esa circunstancia; y por otro lado, la Sala considera “…relevante el hecho de que la empresa tan pronto tiene conocimiento del mismo activa el Protocolo por acoso laboral de la empresa -actitud realmente proactiva y positiva- al tiempo que adopta la decisión del traslado de la trabajadora a otro centro de trabajo, si bien sin que exista referencia alguna a medidas adoptadas sobre el presunto acosador”.

Sin embargo, el tribunal aunque desestima la existencia de acoso, sí considera “…que existe incumplimiento empresarial en la medida que no ha dado a la trabajadora demandante una protección eficaz en materia de seguridad y salud en el trabajo que garantizarse su integridad física”.

Entiende la Sala “que en el caso concreto se cumplen los requisitos para activar las previsiones del artículo 50.1.c) del ET cuando señala que es justa causa para que la persona trabajadora pueda solicitar la extinción de su contrato cualquier “incumplimiento grave de sus obligaciones por parte del empresario”, que en el presente caso se concreta en la falta de protección adecuada a la integridad física y psicológica de la trabajadora, articulo 4.2.d) y 4.2.e) del ET y 14 de la LPRL”.

En definitiva, la sentencia determina la inexistencia de acoso y absuelve a la empresa por ese aspecto, pero en virtud de lo anterior declara extinguida la relación laboral y fija la indemnización correspondiente para la trabajadora.

 

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